Que un “atleta” no ha de entrenar con un “runner” es un concepto en el cual la mayoría de la gente supongo está de acuerdo, aunque las diferencias podrían ser notables cuando entráramos a analizar el contenido de cada uno de estos entrenamientos.

En mi caso, y fruto de la experiencia y de algunas lecturas al respeto, creo que la diferencia básica entre ambos entrenamientos, y más concretamente en la progresión de los mismos (estoy hablando de una progresión plurianual, no en la progresión dentro de una misma temporada), estaría en cómo vamos a tratar la intensidad o el entrenamiento de la velocidad de base (en el caso de los fondistas la VAM) en cada una de esas progresiones.

Para concretar más mis teorías acerca de cómo deberían entrenar cada uno de estos grupos, permítanme, que inicialmente definida que entiendo yo, y en este caso,  por  “runner” y por  “atleta”. Por runner entiendo aquel corredor que se ha acercado al mundo de la competición popular en una edad avanzada, con o sin experiencia previa en el entrenamiento de otros deportes, y que su objetivo es primero disfrutar y luego competir en carreras populares de fondo y gran fondo. Por atleta entiendo aquel corredor que se ha iniciado en el entrenamiento del atletismo en alguna escuela municipal o de club, a una edad adolescente o veinteañera, que participa en pruebas federadas y de competición, buscando alcanzar su máximo rendimiento atlético. Ambos casos son atletas, pero con un pasado y una trayectoria totalmente diferente.

Algunas de las preguntas a responder serían: ¿deben plantearse el entrenamiento, y su progresión, de igual manera unos y otros?. ¿Es válido en mismo proceder en la planificación en ambos casos? ¿Y en el contenido tanto cualitativo y cuantitativo?.

Aunque aquí no quiero hacer un extenso resumen de lo que considero que debería hacerse en cada uno de las etapas de ambas progresiones, sí me gustaría explicar cómo tratamos nosotros el factor intensidad ,que es el factor clave de la progresión tal y como yo entiendo.

Como diferencia notable diremos, que cuando se me presenta un adulto a entrenar por primera vez con nosotros, suele tener problemas: de peso, de falta de fuerza, de  elástico-reactividad, de flexibilidad y elongación muscular, de movilidad articular y de técnica d carrera. Por ende cuando se acerca un niño o adolescente activo (en los de 100% videojuegos los problemas suelen ser más parecidos a los runners) a entrenar con nosotros lo que suele tener es falta de madurez deportiva en todas sus facetas físicas (fuerza, flexibilidad, técnica, resistencia…) que no deficiencia (que sería más el término que emplearía para los adultos que se inician). Ambos conceptos, o términos, podrían parecer equivalente, incluso iguales, y que deberían tratarse de la misma manera en el entrenamiento de la intensidad pero no es así.

El objetivo que busco en un runner es una progresión para que cada vez pueda soportar mas las sesiones de intensidad. Es decir, buscamos que durante el entrenamiento cada vez este pueda ser más intenso. Creo, y así me ha pasado, que si empiezo con cargas intensas, aunque sean poco frecuentes, el deportista es propenso a lesionarse. Es decir la progresión del entrenamiento ha de buscar, aparte de elevar el volumen, poder meter cargas de intensidad alta. Por otro lado, la intensidad en los jóvenes, una vez realizado el trabajo funcional de base, debe de estar presente siempre, buscando que la progresión se base en aumentar el volumen a alta intensidad.

Es decir la idea es los runners es que podamos llegar a meter intensidad, mientras que en los atletas podamos aumentar la frecuencia del volumen de la intensidad metida desde el incio. Obviamente en determinado punto  atletas y runners entrenaran igual, pero el camino seguido hasta llegar a este punto es diferente, siendo el tratamiento de la intensidad el aspecto que los diferencia.

Ya que has llegado hasta aquí, ¿me dejas algún comentario? Prometo contestarte con el mayor de los agradecimientos

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