En nuestro grupo de entrenamiento, cada día, nada más despertarse cada uno se toma el pulso cardiaco y lo anota. Es la llamada frecuencia cardiaca basal.

Con ello estipulamos una línea base de normalidad. Si una vez determinada esta con entrenamientos recurrentes, tres días seguidos vemos que esta disparada y no hay una causa justificada para ello (estudios, enfermedad, competición,…), sospechamos e investigamos, si el entrenamiento que está realizando el deportista, no es demasiado exigente para su edad o capacidad de recuperación.

Ello suele ser un indicativo fácil y sencillo que nos sirve para deportistas jóvenes sin un gran seguimiento médico, o para deportistas que han de encontrar una óptima conciliación del entreno con sus obligaciones familiares/laborales.

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