¿Como hacer que los niños mantengan la motivación por el deporte a largo plazo?

Niños y Niñas con Ilusión por el Atletismo

A

Percepción del Exito.

Cómo hacer para que lo valoren correctamente.

A

Percepción del Esfuerzo.

Cómo lograr que no sea limitante a largo plazo.

A

Elementos Potenciadores.

Cuales son positivos y negativos y cómo controlarlos.

Cómo mantener la motivación en los jóvenes para que sigan haciendo deporte.

Una de las grandes preocupaciones que, padres y madres, entrenadores y técnicos federativos, tenemos cuando nuestros jóvenes atletas llegan a la adolescencia, es que estos mantengan su motivación por seguir haciendo deporte.

Esta difícil etapa, en la que se mezclan subidones repentinos de hormonas, cambios físicos que afectan al rendimiento, necesidades “adultas” de socialización, valores de reafirmación personal, así como decisiones y etapas complicadas a nivel de estudios, crean un marco sociocultural-antropológico muy difícil a la hora mantener su motivación para seguir realizando deporte.

Además, este marco es mucho más complicado en el deporte de rendimiento, en donde la exigencia de dedicación y tiempo aumenta significativamente.

En este articulo te hablaré de cómo podemos gestionar aquellas variables que influyen positiva, o negativamente, sobre la ilusión y posible abandono del deporte durante la adolescencia.

Además, si quieres conocer un poco más a quien escribe estas reflexiones, puedes saber más sobre mí aquí.

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Aquí todo lo que necesites saber sobre el SISUteam

Índice de la Sección.

  • Las causas del abandono deportivo en jovenes atletas.
  • ¿Qué entendemos por éxito?
  • ¿Entonces, como debemos de concebir el éxito?
  • Nuestra actitud determinará su concepción de éxito.
  • La importancia de elegir adecuadamente a un entrenador .
  • Han de aprender a competir y superar la frustración de perder .
    • Percepción del Esfuerzo
    • Percepción del Esfuerzo Invertido
    • Percepción del Esfuerzo Pretendido.
    • Factores que potencian el valor de este denominador.
    • La Efecto Potenciador del Entorno.
    • Conclusiones.

 

El reto del deporte en la adolescencia.

Un claro ejemplo de este abandono lo podemos encontrar en la Federación Catalana de Atletismo, análogo también en otras federaciones autonómicas, a través de las tablas, elaboradas por su director técnico Miguel Vélez, de cómo evoluciona el número de licencias que emitieron por categoría a lo largo de los años 2.009 y 2.016.

En ellas, se puede observar el fuerte descenso del número de licencias que se produce en el paso de la categoría cadete (sub’16) a la categoría juvenil (sub’18) y nuevamente de esta categoría a la categoría (sub’20).

En el año 2016 se pasa de 2.067 licencias a 622. A su vez, sabemos por otros estudios publicados, que este descenso también se produce en otras comunidades y deportes, por lo que los jóvenes, no es que abandonen el atletismo para pasarse a otra disciplina, es que simplemente dejan de practicar deporte.

1.-Las causas del abandono deportivo en jóvenes atletas.

Existen una serie de motivos de abandono, digamos, de orden lógico y natural, que podríamos llamar estructurales y que son propios de nuestra sociedad: estudios, trabajo, familia, etc. Estos motivos siempre existirán y su solución es muy compleja y ajena a nuestro quehacer diario.

Un claro ejemplo se da en Estados Unidos, debido a la gran importancia que el deporte universitario tiene en ese país, ser buen deportista te abre un sinfín de posibilidades a nivel de estudios superiores.

Por el contrario, en el nuestro, a parte de la UCAM, poca importancia se le da al deporte universitario, así que no es un aliciente a la hora de conseguir una beca para estudios de grado o post grado (ojo hay cientos de deportistas españoles becados en USA, así que si tu hijo/a es talentoso/a no pierdas de vista este concepto).

No obstante, justificar todos los abandonos debido a estos factores estructurales es una excusa, banal y barata, para evitar hacernos una autocrítica, sobre el proceso de desarrollo que hemos implementado sobre nuestros jóvenes deportistas.

Existen una serie de abandonos deportivos, en edades tempranas, condicionadas por la manera incorrecta de actuar de los padres/madres, técnicos, directivos y/o políticos y estas sí que pueden ser erradicados y/o compensados.

2.-Índice de motivación a largo plazo en el deporte. 

Para poder acercarnos, de una manera más comprensible, a estos factores y tomar consciencia, de cómo nuestras actitudes pueden influir en el abandono prematuro del deporte por parte de nuestros hijos y/o atletas, hemos creado el IMlp.

Este Índice de Motivación a Largo Plazo en el Deporte engloba, en una fórmula matemática inventada, las tres grandes áreas de condicionamiento maleables en la motivación hacia la adherencia al deporte, que es lo opuesto al abandono del mismo.

Analicemos, a continuación, cada una de estas áreas y su peso en la ilusión deportiva a largo plazo de los jóvenes atletas.

3.-Percepción del éxito.

Este es el factor clave. La percepción del éxito neto depende de la diferencia entre el éxito obtenido menos el éxito esperado.

Si esta diferencia es de signo positivo, significa que el atleta percibe su éxito con una sensación ilusionante, ya que el sentimiento, que ha experimentado, en forma de éxito incluso ha sido mayor que lo que él esperaba obtener. Por el contrario, si la diferencia es negativa, el valor de esta diferencia representa el grado de desilusión, o decepción, que ha experimentado.

Con la siempre lógica podemos deducir que tenemos dos maneras diferentes de influenciar en esta sustracción: sobre que entiende el joven deportista como éxito y en como condicionamos la cuantificación del éxito obtenido y/o esperado.

3.1.-¿Qué entendemos por éxito?

Si solamente asociamos el éxito a los resultados en competición empezamos muy mal. El resultado competitivo depende de muchos factores, la mayoría de ellos externos a nosotros mismos. Así, la posición alcanzada en una competición depende de nuestra capacidad y resolución, pero también de la de los demás.

Podemos hacer la mejor competición de nuestra vida, pero coincidir con atletas con mucho más clase y talento (a mí me paso en la final del Cto. Del Mundo, corrí como nunca, gané a muchos que jamás había ganado, pero coincidió con la irrupción internacional de Hicham el Guerroj link, mala suerte).

Además, en menores aún se complica más. La capacidad competitiva de un deportista viene, circunstancial y temporalmente, condicionada a su vez por su velocidad de maduración física, así como por el tipo de entrenamiento realizado (orientado al desarrollo u orientado al rendimiento).

Ello provoca que el resultado deportivo ya no solo no depende exclusivamente de nosotros, sino que también dependa del momento de desarrollo deportivo y de maduración física que se estemos atravesando nosotros y nuestros rivales, siendo, por lo tanto, totalmente incontrolable. Cabe señalar que estos son puntuales y totalmente variables a largo plazo.

Todo esto nos indica el alto grado de error que es asociar únicamente el éxito percibido en función del resultado competitivo.

 

3.2.- ¿Entonces, como debemos de concebir el éxito?

En el pasado campeonato de España de Cross, asiste como Responsable de Menores de la RFEA. Estuve en meta viendo la llegada. Fue curioso ver que, a partir de cierto puesto de clasificación jóvenes, de ambos géneros, iban acabado su participación llorando y con cara de desilusión, incrementándose este porcentaje a medida que se llegaba a puestos más retrasados.

Es decir, un joven de 14 o 17 años, que había sido invitado a irse a un viaje con amigos suyos, sin sus padres, con monitores con los que tienen confianza y apego emocional, durante un fin de semana, a una actividad en donde conocerían a otros chavales de su edad con los que comparten aficiones y mantendrán contacto a través de las RRSS durante años (algunos de mi epoca sé que han llegado a casarse), lo viven con desilusión porque el resultado, que no depende ni el 50% de ellos, les ha salido mal. Es decir, ha pasado de ser unos privilegiados por la experiencia que van a vivir, envidiados en su comunidad autónoma por todos aquellos que no se han clasificado, a llorar por 15 min negativos (con todos los matices que se le puede hacer) de esta experiencia colosal.

Pues lo que hay que hacer es precisamente educar, formar y desarrollar, a nuestros jóvenes atletas o hijos, en la percepción que lo que se obtiene, realmente de valor en el deporte, es algo más que el resultado deportivo.

El deporte te ofrece la posibilidad de conocer gente, viajar, pasas ratos inolvidables, disfrutar de un ambiente sano, desarrollar tu cuerpo con la tipología que es apreciada hoy en día, aprender actitudes y aptitudes totalmente transferibles y determinantes en la vida adulta, herramientas para superarte, etc etc, y eso es lo que hay que hacer que entienda el joven deportista como éxito. Obtener todo esto a cambio de las horas que pasa practicando deporte.

3.3.-Nuestra actitud determinará su concepción de éxito.

Lo que entienda nuestro hijo/a como éxito dependerá, en gran medida, de nuestra actitud o manera de propio de concebirlo.
Si lo primero que le estamos preguntando es en que puesto ha quedado, está claro que le estamos dando el mensaje que el resultado es lo importante. Si por el contrario, le preguntamos qué ha aprendido, si se ha divertido o si se ha superado, les estamos dando un concepto de éxito totalmente diferente.

Modular este mensaje, ojo tanto nuestro mensaje hablado como nuestra comunicación no-verbal, es fundamental. Es básico que él entienda, que lo que es importante, es realmente lo que debe de ser importante. Es decir, todo aquello que le haga crecer como persona y/o deportista independientemente de la comparación con los demás.

3.4.-La importancia de elegir adecuadamente a un entrenador.

Elegir a un entrenador, o grupo de entrenamiento adecuado, es una de las elecciones más decisivas que tomaremos en la vida deportiva de nuestros hijos deportistas. Su entrenador será una persona clave en la construcción de sus valores y actitudes ante el deporte.

Si elegimos un entrenador enfocado a los resultados (existen muchos motivos por los que un entrenador se orienta a ellos, en este link los analizo un poco más a fondo), tendremos atletas cuyos valores se basarán en una percepción del éxito cuantificado a través de estos. Con atletas construidos de esta manera, mientras estos sean alcanzados, estaremos convencidos que estamos con el mejor entrenador posible, pero cuando estos no lleguen, o nuestros hijos no sean capaces de aguantar física y/o mentalmente la carga de entrenamiento necesaria para alcanzarlos, su abandono deportivo ondeará en el horizonte.

Un caso muy extremo, de entrenador nocivo para los jóvenes atletas, es aquel que difunde, o deja difundir, la idea de que con él todos los atletas alcanzarán éxitos rápidos y sonados. El atletismo tiene dos componentes de resultado determinantes, el genético y el actitudinal. Por mucha ilusión y ganas que tengamos, la genética también determina los resultados que se van a obtener, y ningún entrenador es capaz de modificarla, por muy bueno que sea, al menos a través de métodos legales.

Tarde o temprano, la elección de un entrenador inadecuado arrojará resultados negativos. Afortunadamente algunos jóvenes atletas serán capaces de reinventarse con otro entrenador, aunque la mayoría dejarán el deporte ante la carga de desilusión que supone haberse creado una perspectiva de éxito superior (por un entrenamiento anticipado excesivo o cantos de sirena convenientemente susurrados) a la realmente potencialmente alcanzable a corto y largo plazo.

No creo que ningún padre/madre o atleta elija a un mal entrenador de una forma voluntaria y consciente. Creo que es más fruto del desconocimiento propio del deporte, por parte de algunos progenitores, sumado al síndrome de Dunning Kruger, que sufren ciertos perfiles de técnicos, que desencadena esta mala elección.

Todo ello junto hace que un padre/madre de como muy validos conceptos técnicos, no del todo correctos aplicados al entrenamiento de menores, al ser explicados con terminología técnica en boca de un entrenador con ese síndrome. Si, además, a ello se le suma cierto talento deportivo por parte del joven atleta, el espejismo inicial es peligrosamente atrayente a corto plazo, aunque de efectos nefasto a largo termino.

3.5.-Han de aprender a competir y superar la frustración de perder.

Los niños para desarrollarse correctamente han de experimentar la frustración propia de perder y verse superados, de esforzarse y caen derrotados ante otros más preparados o de ver limitados sus anhelados resultados por su propia condición genética.

Sobreproteger a los niños, tanto en el deporte cómo en la vida, es crear a personas con una incapacidad para ser felices. La vida es dura. Es más cercana a la gacela corriendo delante del león, en los documentales del National Geographic, que a los finales de las películas de Disney. Además, siendo, en la mayoría de los casos, nosotros las gacelas.

En la vida se pierde más que se gana. Los momentos de frustración son constantes. Distorsionar la realidad del deporte, evitando la valoración o el enfrentamiento en competición, así como el resultado en donde unos pocos salgan victoriosos por delante de otros muchos, es mutilar al deporte de uno de los mejores beneficios que puede aportar a la formación de una futura persona: su capacidad para poder gestionar la frustración.

Los individuos, que no son capaces de gestionar su frustración, terminan proyectándola hacia personas más débiles o vulnerables. Así, la mala gestión de la propia frustración lleva a la ira y esta suele acabar en conductas violentas como el bulling o maltrato. Si queremos erradicarlas de nuestra sociedad, empezamos a enseñar a los jóvenes deportistas a ser capaces de superar derrotas, fracasos y desilusiones. Por ello, aunque el proceso de crecimiento de un joven atleta ha de centrarse en la tarea y no en el resultado/ego, este no tiene que ser erradicado del mismo.

El niño tiene que competir y perder y ser capaz de superar esta derrota. Por experiencia sé, que el que gana al final, no es el mejor, porque hasta el mejor pierde cuando se enfrenta a atletas igual de dotados como él, sino el que se levanta una vez más que los demás.

4.-Percepción del Esfuerzo.

En el denominador de esta ecuación esta la percepción del esfuerzo realizado para alcanzar los resultados obtenidos.

Nótese que este concepto es el denominador de la ecuación porque, la sensación de éxito alcanzado en el numerador queda reducida en función de la percepción del esfuerzo invertido.

En la evolución deportiva de un menor, un nivel de éxito aceptable, pero alcanzado a cambio de un alto coste de esfuerzo, puede reducir la motivación a largo plazo.

Siendo, además, esta reducción mucho más enfatizada al ser cada vez el nivel de exigencia mayor y/o existen otras actividades que también aportan sensación de triunfo y son menos costosas.

4.1.-Percepción del Esfuerzo Invertido.

Toda actividad, por mucho que nos guste, conlleva un cierto desgaste. A la suma de todo este desgaste le llamaremos la percepción del esfuerzo invertido.

Este desgaste no es solo la inversión de energía que hacemos en ella, sino también el coste de oportunidad que nos supone quitarle tiempo o ilusión a otras actividades alternativas.

Si realizar la actividad nos gusta, y motiva mucho, la percepción será casi imperceptible, y, solamente, el dejar de hacer otras actividades podrá ser un factor limitante.

Como se puede apreciar esto ocurre cuando el atleta disfruta de lo que esta haciendo, es decir disfruta de la tarea (entrenar, socializar en la pista, viajar, conocer a gente nueva…).

En cambio, esto no ocurre cuando el atleta esta orientado al resultado. Entonces, si gana, todo habrá valido la pena, pero, si pierde, todo este esfuerzo lo considerará como una gran cantidad de tiempo/energía perdido

Solo con esta simple explicación podremos darnos cuenta de buscar un sistema deportivo para nuestros hijos o atletas que intente orientarse hacia la tarea y no hacia el éxito. No obstante, y como veremos más adelante, es imposible e inadecuado tener un sistema 100% orientado a la tarea.

Escuela de Atletismo para Niños

Avatar Mateo Cañellas señala con el dedo

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4.2. Percepción del Esfuerzo Pretendido.

Al igual que con él éxito, al afrontar una tarea, siempre tenemos en mente un determinado nivel de esfuerzo que nos conllevará realizarla. Esta percepción de esfuerzo es muy subjetiva y su valoración depende, en gran medida, de cómo hemos ido construyendo psicológicamente al joven deportista y futura persona.

Si ha sido un niño o niña, que lo ha tenido fácil y cualquier capricho ha sido rápidamente satisfecho, tendremos a un deportista muy poco predispuesto a esforzarse en acabar cualquier tarea que empiece. Al mínimo obstáculo, o necesidad de energía extra, abandonará.

También, sistemas de entrenamiento en donde el juego y la diversión han sido los factores dominantes y casi únicos, sin dejar lugar a inculcar la necesidad de superación, a través del esfuerzo, propia del entrenamiento deportivo, también serán factores que limitarán el salto cualitativo cuando sea necesario esforzarse para mejorar. (Aquí te presento un artículos sobre “Claves para elegir una Escuela de Atletismo para niños y niñas”).

Por último, atletas talentosos, o atletas menores sobre-entrenados para su edad, también tendrán la idea que ganar es fácil y normal. No obstante, cuando el nivel atlético aumente, bien por haberse clasificado para asistir a campeonatos de mayor nivel o necesidades de un mayor entrenamiento para seguir mejorando, la percepción de esfuerzo a tener que invertir les puede suponer algo inalcanzable. 

 

4.3.-Factores que potencian el valor de este denominador.

Aunque hay muchos, nos centraremos en los dos más importantes:

-El coste de oportunidad.

No vivimos en una dictadura en donde, si eres bueno, el Estado te obliga a dedicarte a ello quieras o no quieras, o en un país sin alternativas para salir de la extrema pobreza, en donde el deporte es la única manera de lábrate un futuro.


Vivimos en un país en donde los niños y niñas, a cierta edad crítica, tienden priorizar los estudios al entrenamiento. Más cuando no han aprendido a organizar su tiempo y, sobre todo, aún no tienen claro que la vida no es una continuo de diversión salpicado de ciertos momentos de obligación, sino todo lo contrario. De ahí la importancia de no dejar que el atleta menor, desde pequeño, deje de venir a entrenar por preparar un examen a última hora, y sí enseñarle a planificarse para poder estudiarlo y asistir al entrenamiento a costa de reducir horas de internet y redes sociales.


También, vivimos en un país, en donde hay muchas alternativas de ocio y diversión, más atrayentes y fáciles. Aumentada esta atracción cuando las hormonas empiezan a revolucionarse. Por ello, plantear un sistema de entrenamiento que no fomente la socialización y si la rivalidad, es plantear un sistema que culminará en el fracaso, por muy buenos resultados iniciales que este aporte.

-El entrenador vende-motos.

Muchos entrenadores para captar, o retener, a jóvenes atletas van vendiéndoles motos de mínimas, medallas y selecciones. Hinchan y hinchan el globo hasta que este estalla por el efecto de la realidad.

Es fácil entrenar a un menor con un mínimo talento para que corra, gane o haga mínima en categorías menores. Pero el mérito no es este, el mérito es construir a un atleta a largo plazo, para que alcance su máximo potencial en su edad adulta.

El entrenador vende motos, hincha e hincha el globo de la ilusión hasta que este estalla y la percepción del esfuerzo invertido y las oportunidades perdidas es tan grande que el niño no vuelve a pisar una pista deportiva en su vida.

Este entrenador (con o sin síndrome de Dunning Kruger y favorecido o no favorecido por la ignorancia de los padres), ha utilizado la ilusión del joven atleta con cierto talento, para quemarla como mero combustible, en la maquinaria de su propio interés, para hacer que la rueda, que le ha de proporcionar nuevos atletas e ingresos, siga girando, sin importarle donde acabe el joven deportista, que ya ha sido amortizado. (Aquí te profundizo mucho más link)

Sindrome Dunning-Kruguer.

El efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real.

Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud.

Es decir, cualquier idiota es capaz de hacer que otro idiota se canse, pero esto no significa ni que sea entrenador ni que este entrenando bien.

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5.- La Efecto Potenciador del Entorno.

Un deportista no es un ser aislado y un menor, fácilmente influenciable, lo es aún menos. Por ello, una imagen adecuada del joven atleta es como si este fuera el centro en donde un montón de círculos concéntricos convergen e influencian.

Obviamente, los círculos más cercanos son su entrenador y padres, seguidos de amigos y compañeros de entrenamiento. Más lejanos se encuentran los directivos de sus clubes y federaciones. Acabando por políticos, periodistas, etc etc.

Estos círculos, antiguamente, como más alejados físicamente estaban del joven atleta, menos capacidad de influencia tenían y, más fácilmente podían ser esta diluida si era negativa. No obstante, ahora debido a las redes sociales, la tarea de mitigar y controlar la influencia negativa se ha vuelto misión harto complicada.

Los jóvenes atletas, sin un criterio adecuado aun construido, se encuentra a la merced de un bombardeo constante de influencias tanto negativas como positivas. Es decir, todo lo que hemos hablado anteriormente se encuentra fuertemente potenciado por el constante bombardeo de mensajes, noticias, imágenes, slogans y propagandas. Y la mayoría de las veces, no es por su propio interés, sino del interés del que se lo hace llegar.

Por ello, el cociente entre la Percepción de Éxito y Percepción del Esfuerzo, (cuya magnitud de numerador aumenta la ilusión a largo plazo frente a la disminución de esta que produce la magnitud del denominador), se ve elevada a menos el cociente entre el efecto negativo que producen las redes sociales, partido por el efecto positivo que produce estas.

Es decir, al ser una potencia negativa, el resultado producido por el efecto de las redes sociales DISMINUYE exponencialmente la motivación a largo plazo que teníamos como resultado de dividir el éxito obtenido por lo que nos había costado alcanzarlo.

5.1.-Producto del Numero de Likes y Número de Post Orientados al Éxito.

Como ya hemos ido diciendo, una actitud de valoración del éxito y del esfuerzo, condicionada por los resultados, tiene un efecto negativo sobre el índice de motivación a largo plazo de un deportista. Por ello, por cada post con muchos likes que un deportista suba a las redes sociales, se irá potenciando esta actitud negativa, en una relación igual al sumatorio del número de post multiplicado por el número de like que tiene cada uno de ellos.

El porque es sencillo, si sube un post orientado al éxito, por ejemplo, que ha ganado una medalla, y recibe muchos likes, el joven deportista se verá en la obligación, y presión, de ganar muchas medallas, buscando que el número de likes siga en aumento.

Obviamente cuando salga a competir, no saldrá a competir únicamente para disfrutar del atletismo, sino que saldrá a buscar un resultado que le da muchos likes. Mientras gane, todo irá bien, pero como más dependencia tenga de los likes, más presión ira acumulando. Esa presión será como una mochila que va cargando de piedrecitas, insignificantes de peso al principio, pero muy pesada al final. Al final, que precisamente coincidirá con la llegada a su edad adulta, en donde, entrenamiento anticipado, o maduración física precoz, ya no le aportará ventaja alguna.

Aquí se puede entender el porqué de la necesidad de construir adecuadamente la orientación y los valores deportivos de nuestros jóvenes atletas, a lo largo de su desarrollo. Si esto no se ha hecho correctamente, el efecto que pueden producir las redes sociales en su futuro deportivo y personal es tsunámico.

Ahora imagínate si estos posts los escriben o potencian, por sus propios intereses o necesidades, los padres o el entrenador del atleta. Entonces la fórmula es perfecta para el fracaso del deportista sea total a la mínima que venga algún problemilla. Problemilla que vendrá, porque siempre llegan los problemas en el deporte y más en el deporte de alta competición.

5.1.-Producto del Numero de Likes y Número de Post Orientados a la Tarea. 

Obviamente, esta potencia negativa, a la que se eleva la percepción de Éxito/Esfuerzo, se ve inversamente afectada por todos los Post y Likes orientados a la tarea que recibe un joven.

Imagínate un chico que sube un post de un viaje que ha realizado con su grupo de entrenamiento. Este post no es de una victoria o gran resultado, sino simplemente la típica foto en el aeropuerto, cuando se está a punto de embarcar, junto a sus compañeros. Es decir, un post orientado completamente al proceso.

Si esta foto recibe muchos likes y comentarios positivos es un refuerzo a este tipo de orientación de la práctica deportiva. Lo mismo ocurre con un post con compañeros después de entrenar, saltando a un banco más alto que nunca, o riendo después de competir.

Este tipo de post, y la respuesta que genera, aumenta el denominador en la división entre los posts orientados al éxito/ego y los posts orientados a la tarea, con lo que el resultado de este cociente disminuye. Al disminuir, la potencia negativa, disminuye el efecto negativo sobre el cociente entre percepción del éxito partido por la percepción del esfuerzo, con lo que la ilusión a largo plazo se verá incrementada.

 

Conclusiones.

Antes de nada, agradecerte que hayas llegado hasta aquí. Ha sido un poco largo pero el reto lo merece.

La conclusión es sencilla, hay que dejar que los niños y niñas se desarrollen haciendo deporte, a su ritmo y con sus propios intereses. Dejemos simplemente que sean eso, jóvenes haciendo deporte. Ganando y perdiendo. Progresando a base de esfuerzo, no carente de tropiezos y malos momentos, pero también de diversión y amistad a raudales.


No metamos nuestras necesidades en su proceso de maduración personal y deportiva. Si necesitamos tener un campeón en casa, pongamos nosotros a hacer deporte y seamos ese campeón que anhelamos. Si, por el contrario, es el entrenador quién necesita un atleta destacado para sentirse realizado, démosle una patada en el trasero y que vaya a buscarlo lejos de nuestros hijos. (Aquí te explico el concepto que aplicamos nosotros en nuestra Escuela).

También hay que preocuparnos de compensar la fuerte influencia hacia el ego y los resultados que la sociedad en general, y las redes sociales en particular, realizarán sobre nuestros hijos y/o atletas. Enseñémosles a convivir con esta falsa idea de felicidad ideal que se da en las redes sociales. Que aprendan que la felicidad es una actitud positiva en el día a día, incluso en los malos momentos, y que en nada depende de lo que los demás, la mayoría que ni conocemos, piensen y/o nos valoren.

El deporte es algo maravillo, posibilitemos que nuestros hijos lo disfruten sin contaminarlos con intereses, ego, dinero y demás necesidades egoístas que nada tienen que ver con lo que debería ocurrir en una cancha o pista de atletismo.

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